La meditación no es un tema de palabras sino de práctica. No sirve para nada leer muchas veces el menú de un restaurante, lo que cuenta es sentarse a la mesa. Resulta útil leer temas de meditación para ir aprendiendo cosas nuevas. Estas obras contienen instrucciones que exponen claramente el fin y los métodos de cada meditación, el mejor medio de progresar y las trampas que acechan al practicante.

Muchos de los ejercicios, en especial los que se refieren a la plena conciencia, la calma interior, la visión penetrante y el amor altruista, se practican en todas las escuelas del budismo, otros, los que hablan, por ejemplo, del modo como hay que administrar las emociones, provienen de las enseñanzas del budismo tibetano.

Antes de comenzar a meditar reflexionemos sobre nuestra situación actual. ¿Acaso no valdría la pena que mejoráramos nuestros comportamientos o reacciones habituales? Miremos en lo más hondo de nosotros mismos. ¿Percibimos la presencia de un potencial de cambio? Tengamos confianza en el hecho de que ese cambio es posible, por poca determinación y lucidez que tengamos.

Hagamos cuanto esté en nuestras manos para cambiar no sólo por nuestro propio bien, sino también, y sobre todo, para que un día seamos capaces de borrar el sufrimiento de los demás y ayudarles a encontrar la felicidad duradera. Dejemos que esta determinación crezca y eche raíces en lo más hondo de nosotros.

Existen muchas técnicas para alcanzar un estado elevado de la consciencia que, dependiendo de cada persona, pueden resultar más o menos sencillas. Lo que para unos puede inducir a un estado de concentración rápido, a otros requiere un esfuerzo y una fuerza de voluntad salvaje.

Si todavía no has descubierto cuál es la que mejor se acomode a tus gustos o necesidades, te hacemos un breve resumen de algunas de las técnicas de meditación más utilizadas:

  1. Respiración
Respiración

La inducción a un estado de concentración a través de la respiración es una de las prácticas más empleadas por las principales corrientes. Consiste en realizar ejercicios concretos y repetitivos de respiración, poniendo toda la atención en el aire, en cómo pasa por los orificios nasales, en el frío al inspirar y el calor al exhalar, etc.

2. Objeto

Objeto

Es una técnica de concentración que utiliza un objeto, una vela, un color, etc, de manera que la atención debe centrarse en ese objeto hasta que poco a poco la mente se va calmando y llegando al estado meditativo.

3. El sonido

Sonido

Sonidos de campanas, cánticos, mantras, etc. repeticiones de sonidos concretos que inducen fácilmente al estado meditativo. A la hora de meditar se recomienda poner música ambiental tranquila ya que ayuda mucho a concentrarse.

Es esencial mantener la continuidad de la meditación, día tras día, porque eso hará que vaya ganando en amplitud y estabilidad, como un hilo de agua que poco a poco se va transformando en un arroyo y posteriormente en un río. Te recomendamos meditar con regularidad, notarás grandes cambios positivos en tu vida.

En el caso de la meditación, nuestro fin es ir transformándonos a nosotros mismos a lo largo de los meses y los años. En general, se trata de progresos que apenas resultan perceptibles de un día para otro, sino que poco a poco irás notando el cambio. Tenemos que ser diligentes, pero no impacientes. La prisa casa mal con la meditación, porque toda transformación profunda exige tiempo.