El mundo no se puede cambiar pensando cómo hacerlo, con programas, no hace falta pensar cómo transformar el mundo. Descubro que para hacer otro mundo mejor posible sólo se precisan ojos nuevos para “Ver” el mundo. La esencia del Ser es la nueva consciencia que cambia el mundo las formas- a través mío.

El verdadero Yo dirige conscientemente mi persona. De hecho, vivo una Vida Impersonal. Actúo y realizo las ocupaciones del ahora y, al hacerlo sin cargas, en libertad plena, no doy otra cosa que lo que esencialmente soy, es decir, Amor.

Así, transformo el mundo invisiblemente. También mediante palabras escritas o habladas que, de repente, vienen a mi pluma o a mi boca aunque no son mías, y por las acciones que tomo en el mundo ante ciertas situaciones, sabiendo que proceden de lo profundo del Ser y llevan energía de paz. El nuevo mundo es el reflejo de este cambio interior.

Ojos nuevos para otro mundo mejor posible
Ojos nuevos para otro mundo mejor posible

Y lo estoy construyendo Yo contigo, que eres Yo, como Yo soy Tú. Este es nuestro destino en el momento presente más allá de los pequeños destinos personales de cada uno. Concentrados en el Ser, desplegamos Amor y conectamos la tridimensión con esa dimensión que no tiene forma, con la Consciencia, Ser, Amor.

Confía en ti mismo: cada corazón vibra según esa cuerda de hierro. Acepta el lugar que la divina providencia te ha otorgado, la sociedad de tus contemporáneos, la cadena de los sucesos. Así lo han hecho las grandes personas: como niños, se han encomendado al genio de sus tiempos, y su entendimiento ha manifestado que aquello que realmente merece la pena se encontraba a su lado, trabajando a través de sus manos y dominando su ser.

Ojos nuevos para otro mundo mejor posible
Ojos nuevos para otro mundo mejor posible

Ahora somos hombres y debemos aceptar con la mayor altura de miras el mismo destino trascendental no somos menores ni inválidos resguardados en un rincón, ni tampoco cobardes que huyen ante la revolución, sino guías, redentores y benefactores que siguen el todopoderoso esfuerzo y que superan el caos y la oscuridad.

Hay voces que podemos oír en soledad, pero que se desvanecen en cuanto ponemos un pie en el mundo. En todas partes la sociedad se convierte en una conspiración contra la individualidad de cada uno de sus miembros.

No es más que una sociedad anónima en la que, para asegurar mejor el pan de cada accionista, sus integrantes se ponen de acuerdo para quitar la libertad y la cultura a los comensales. La virtud más solicitada es la conformidad, la confianza en uno mismo es su antagonista. Esa sociedad no valora las realidades ni los creadores, sino los nombres y las costumbres.

Todo lo que debo hacer es aquello que me concierne, no lo que los demás creen. Esta regla, que resulta tan dura en la existencia real como en la vida intelectual, funciona como distinción entre la grandeza y la mezquindad. Y más dura resultará cuando os topéis con quienes dicen saber mejor que tú cuál es tu obligación.

En sociedad es fácil vivir de la opinión de los demás, mientras que en soledad es fácil vivir de la nuestra propia; no obstante, un gran hombre es aquel que cuando está en medio de la multitud sabe salvaguardar la independencia de la soledad con perfecta gracia.

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Alfonso Guerrero
Desde el 2009, ha impartido terapia a más de 3 mil 500 personas, además de coordinar cursos y conferencias alrededor del mundo. En el 2015 desarrolló el Seminario de Formación como Coach Espiritual que ha implementado en Colombia, Estados Unidos, Argentina, México, España, entre otros países. A partir del 2017 estableces su plataforma digital: www.coachalfonsoguerrero.com, con la que extiende el alcance de su mensaje y la aplicación de sus entrenamientos.