Aprenderemos que abrir la mente al silencio significa abrirnos a nuestro verdadero yo y cesaremos de cargarla con tantas responsabilidades absurdas, permitiendo que deje de reaccionar ante todo y por todo, acumular información, imaginarse el futuro, elaborar estrategias de supervivencia.

Experimentaremos que cualquier cosa con la que estuviéramos luchando ya no está allí, que el problema, la disputa, la herida o la confusión, cualquiera que fuera, realmente no existe.

El diamante está en tu bolsillo

 

Mantendremos a nuestro ser libre de todo e inmune a los conceptos sobre quiénes somos débiles o fuertes, inferiores o superiores, ignorantes o iluminados, que nunca nos impidieron ser lo que de hecho somos y éramos, aunque sí que tomáramos consciencia de ello.

Y diremos siempre la verdad y accederemos a verdades cada vez más profundas que nos revelarán que nuestra historia personal no tiene una realidad definitiva: al conocerme me expando y al expandirme me conozco, sin pretender justificarme personalmente ni mi existencia, rompiendo las ataduras de la individualidad y dejando de ser “yo” para ser “Todo”.

La felicidad es como una mariposa que, cuando la persigues, siempre está fuera de tu alcance: pero si te paras y te sientas en silencio, podría posarse encima de ti.

A veces, no podemos evitar plantearnos la felicidad como una meta a la que llegar, como un fin que conseguir y, otras veces, no podemos evitar pensar que nuestra felicidad depende de circunstancias externas a nosotros mismos y ajenas a nuestro control.

Quizás no podamos evitarlo pero, esos pensamientos nos vuelven ciegos y no nos hacen percibir la auténtica realidad: que la felicidad no está al final del recorrido sino en cada pasito de la senda, y que la felicidad no está allá afuera sino latiendo en nuestro propio interior.

El diamante está en tu bolsillo
El diamante está en tu bolsillo

La felicidad como un estado vital, innato a nuestro ser, y no como un ocasional estado de ánimo, podemos determinar cuáles son las características psicológicas de la “persona feliz”, de la persona que es consciente de su felicidad, que intenta mantenerla a flote y que, cuando ésta se hunde, procura echar mano de todos sus valiosos recursos personales para reflotarla de nuevo.

La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante. Las personas que saben observar la vida desde una mirada positiva, que gozan de sentido del humor, son abiertas, expansivas, y son capaces de relativizar los sucesos problemáticos o causantes de dolor, siempre consiguen ser más felices cuando son felices y menos desgraciadas cuando son desgraciadas.

Las personas optimistas miran de frente al futuro, y actúan, no se quedan estancadas ni se achantan ante situaciones adversas sino que las aprovechan como trampolín para el cambio; las personas positivas encuentran felicidad en las pequeñas cosas, que siempre son muchas; así también su felicidad es mayor y más duradera.

El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace. La motivación es también una forma de optimismo consiste en tener a babor un objetivo y fijar el rumbo, es saber lo que se quiere en la vida, y amar cada cosa que se hace y cada paso que se da en el camino para conseguirlo.

Muchas veces no nos damos cuenta de que el diamante esta en nuestro bolsillo y andamos por la calle buscando la felicidad, sin saber que está junto a nosotros.

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Alfonso Guerrero
Desde el 2009, ha impartido terapia a más de 3 mil 500 personas, además de coordinar cursos y conferencias alrededor del mundo. En el 2015 desarrolló el Seminario de Formación como Coach Espiritual que ha implementado en Colombia, Estados Unidos, Argentina, México, España, entre otros países. A partir del 2017 estableces su plataforma digital: www.coachalfonsoguerrero.com, con la que extiende el alcance de su mensaje y la aplicación de sus entrenamientos.