Esto no es más que una invitación a fortalecer nuestra paciencia, a aprender a esperar, a saber cuándo actuar y a entender que nada de lo que nos ocurre, lo hace de manera casual, todo corresponde a un proceso, todo es consecuencia de nuestras acciones y decisiones.

Tenemos control sobre nuestras cosas personales, podemos tomar consciencia de cada cosa que hacemos y aprender de cada experiencia. Lejos de los sentimientos que nos guardemos, fuera de las emociones que una situación despierta en nosotros debemos de tratar siempre de encontrar respuestas que nos ayuden a crecer como persona.

La paciencia y la calma nos van a permitir pasar caminos, disfrutar cada paso sintiendo un estado de tranquilidad para cada una de las cosas que tengamos que vivir se manifiesten en nuestras vidas. No debemos enfocarnos en vivir algo determinado, debemos aprender a escuchar nuestra voz interior, esa voz sabe qué es lo que más nos conviene.

Aprende a esperar, todo llega cuando tiene que llegar
Aprende a esperar, todo llega cuando tiene que llegar

El reto de la paciencia

Los monjes tibetanos suelen contar a sus alumnos una historia popular que narra el encuentro de un ermitaño, que vivía solo en las montañas, y un pastor. Un día el pastor pasó por casualidad por delante de la cueva del ermitaño.

Intrigado, le preguntó a gritos: «¿Qué haces solo en mitad de ninguna parte?».

El ermitaño respondió: «Estoy meditando». «¿Y sobre qué meditas?», preguntó el pastor. «Sobre la paciencia», dijo el ermitaño. Hubo un momento de silencio. Al cabo de un rato el pastor decidió marcharse.

Mientras se daba la vuelta para irse se dirigió al ermitaño y le gritó: «Por cierto, ¡vete al infierno!».

Éste respondió de inmediato: «¿Qué es lo que has dicho? ¡Vete tú al infierno!».

El pastor soltó una carcajada y recordó al ermitaño que estaba allí para practicar la paciencia.

Esta sencilla historia ilustra con gran claridad el reto que deben superar quienes desean poner en práctica la paciencia: en una situación que normalmente conduciría a un arrebato de ira, ¿cómo podemos reaccionar con calma sin dejar de ser espontáneos? Este reto no afecta únicamente a las personas que practican una religión. Todos nos enfrentamos a él en nuestro intento de vivir con dignidad y decencia.

En infinidad de ocasiones debemos hacer frente a situaciones que ponen a prueba nuestra paciencia y nuestra tolerancia, ya sea en el entorno familiar, en el trabajo o simplemente cuando al relacionarnos con los demás expresamos nuestros prejuicios, dudamos de nuestras creencias y nos sentimos amenazados. Es entonces cuando más necesitamos nuestros recursos internos. Shantideva diría que todo esto pone a prueba nuestro carácter e indica hasta qué punto hemos desarrollado nuestra capacidad para actuar con paciencia y tolerancia.

La historia del ermitaño demuestra además que la paciencia no es algo que se pueda cultivar de un modo aislado. De hecho, es una cualidad que sólo puede desarrollarse en relación con otros seres humanos. La respuesta espontánea del ermitaño indica que su desarrollo interior es tan inestable como un castillo de arena. Una cosa es pensar en la tolerancia y la compasión hacia los demás en un entorno solitario, y otra bien distinta poner en práctica estos ideales en la convivencia diaria con seres de carne y hueso.

Aprende a esperar, todo llega cuando tiene que llegar
Aprende a esperar, todo llega cuando tiene que llegar

Esto no significa que la meditación solitaria carezca de importancia. Dicha práctica permite interiorizar ideas que de otro modo existirían únicamente en el nivel intelectual del conocimiento. Al igual que el resto de las tradiciones religiosas hindúes más antiguas, el budismo considera la meditación el elemento clave del camino espiritual. No obstante, la auténtica prueba de paciencia sólo se puede llevar a cabo en el contexto de la interacción con los demás.

Debemos entender que la desesperación nunca nos llevará a un buen sitio, no podemos saltarnos alguna experiencia porque si no hubiésemos llegado a otro lugar y que estructuramos nuestras vidas a como lo necesitamos de acuerdo a nuestra evolución. Todo llega cuando tenga que llegar, ni antes, ni después, por eso hay que comprender que los tiempos del universo son perfectos.

Fuente: El poder de la paciencia  – Dalai Lama

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Alfonso Guerrero
Desde el 2009, ha impartido terapia a más de 3 mil 500 personas, además de coordinar cursos y conferencias alrededor del mundo. En el 2015 desarrolló el Seminario de Formación como Coach Espiritual que ha implementado en Colombia, Estados Unidos, Argentina, México, España, entre otros países. A partir del 2017 estableces su plataforma digital: www.coachalfonsoguerrero.com, con la que extiende el alcance de su mensaje y la aplicación de sus entrenamientos.