La meditación es comúnmente descrita como el entrenamiento de la atención mental que nos despierta más allá de los pensamientos condicionados y habituales y nos revela la naturaleza de la realidad. En esta guía, el proceso y los frutos de la práctica de la meditación se entiende como la “Presencia Natural”.

La presencia es la consciencia plena y claro de lo que está pasando aquí y ahora y el espacio abierto que permite e incluye toda experiencia. Hay muchas estrategias que lo promueven que crean una atmósfera que conduce a la profundización de la presencia. El arte de practicar es emplear estas estrategias con curiosidad, bondad y un toque liviano. La sabiduría de practicar es recordar que la Presencia Natural está aquí ahora y siempre. La consciencia amorosa es nuestra esencia.

Para unos puede significar connotaciones religiosas o espirituales, mientras que para otros es un método intelectual para acallar el bullicio interno y conseguir estados más creativos o emocionalmente positivos.

Aunque cada vez hay más gente que practica la meditación, lo cierto es que en occidente todavía existen muchas personas que relacionan la palabra meditación con aspectos religiosos, con gurús o con prácticas sectarias, si quieres comenzar a practicar esto, te aconsejamos que sigas nuestros consejos.

  1. Un buen momento para meditar es nada más levantarse o antes de acostarse, aunque meditar es una práctica que puede realizarse en cualquier momento del día.
  2. Acondiciona una sala en tu casa, en el jardín o en algún espacio donde dispongas de cierta amplitud e intimidad. Procura que sea un espacio limpio, con pocas cosas, aireado, que te inspire calma y serenidad.
  3. Se puede meditar en cualquier postura, pero la postura de loto es la más indicada por la colocación de la columna vertebral. Si te resulta incómoda o no puedes mantener la espalda recta, puedes ayudarte de cojines o mantas. 
  4. Procura llevar una ropa cómoda, ligera y que te permita respirar libremente, sin opresión.
  5. Para notar los beneficios de la meditación es necesario un compromiso diario, una rutina, una disciplina a través de la cual la meditación se convierta en una prioridad.

La meditación, practicada correctamente, es el proceso simple de apartar la atención de condiciones y circunstancias que, cuando uno está conciente de ellas y se sobre-identifica con las mismas, fragmentan y nublan nuestras percepciones. La meditación, si nos mantenemos alertas y observantes, nos permite experimentar fácilmente niveles puros de conocimiento y estados de conciencia.

La práctica con regularidad nos provee oportunidades frecuentes para descansar física y psicológicamente. Mientras tanto, se libera la atención para explorar estados de conciencia más refinados y para experimentar, fácil y espontáneamente, el desarrollo de cualidades innatas espirituales.

Siempre, ya sea meditando, o envuelto en las circunstancias o en las actividades rutinarias, te ayudará estar consciente del hecho de que tú eres inmortal, un ser espiritual, que está temporalmente relacionado con la condición humana. Mientras estás en este mundo, tú te expresas como un ser Espíritu-mente-cuerpo, con tu naturaleza espiritual permaneciendo superior a la mente y al cuerpo físico.

5 Consejos para meditar
5 Consejos para meditar

Necesitas saber que eres un ser espiritual para que puedas hacer cosas que te ayuden de manera que tus cualidades innatas se desarrollen y expresen. Las personas que están identificadas con características personales de sí mismas, o con su cuerpo físico, o con circunstancias exteriores, a veces olvidan su naturaleza esencial como seres espirituales. Entonces, si ellos intentan facilitar su crecimiento espiritual, tienden a pensar que deben cambiar su naturaleza humana, condicionada, a una espiritual.

La verdad es que la condición humana no cambia a espiritual, cuando la situación es ideal, nuestra naturaleza espiritual despierta y florece, permitiéndonos comprender que sólo utilizamos la mente y el cuerpo, mientras que nuestra realidad, nuestra naturaleza espiritual, permanece siempre como lo que es.

Al igual que ocurre con todas las cosas, te aconsejamos que no desistas si no consigues resultados inmediatos. Es más, lo preferible es que no busques ningún tipo de resultado. ¡Suerte!